La sed

Llevaba dos noches sin poder dormir. Cada vez que cerraba los ojos, empezaba a verlos. Al principio eran rostros deformes que aparecían y desaparecían con tal rapidez que apenas y podía distinguirlos; después, llegaron los animales, o lo que parecían animales. Lagartos-rata con señales de rabia. Hombres fusionándose con serpientes. Seres que no sabía definir.Sigue leyendo «La sed»